Estudios sobre el crimen – Fragmentos2018-10-29T20:10:10+00:00

Debido a la extensión de este espectáculo, la inverosimilitud de muchos de los textos que lo componen y a que es un espectáculo que sólo puede ser entendido en directo, hemos decidido colgar aquí sólo algunas escenas para que el espectador pueda hacerse una idea del mismo.

Estudios sobre el Crimen

Acto 1:

Personajes.

Zélamir, Zéfhyr y Gitón: Mujeres.

Fanchon y Antineo: Hombres.

Escena 1.

(Negro. Comienza a sonar la música. Se escucha el suspiro de un actor. La luz sube lentamente y se ve a ese actor caminar de puntillas como si algo tirase de él hacia arriba. Uno a uno entran el resto de actores. Todos visten camisones blancos viejos hasta las rodillas. Caminan de puntillas, despacio, con el cuello y la cabeza erguida observando sonrientes los focos que los iluminan. A veces pierden el equilibrio y lentamente caen al suelo; como si algo tirara de ellos se levantan con suavidad haciendo el mismo recorrido físico por el que cayeron. Siguen caminando, sonríen y caen al suelo. Dos de ellas, Zéfhyr y Gitón, reparan la una en la otra, sonríen. Observan a Antineo caer y se sonríen. Éste se queda tendido en el centro de la escena, extasiado. Ellas se acercan y comienzan a olerle: primero una mano, ríen, lego un codo, la espalda, el pelo, las piernas… cada vez ríen más fuerte. Antineo reacciona y ríe también, cada vez más y más fuerte, se incorpora sentádose en el suelo frente al público. Los cinco ríen a carcajadas hasta que el público acaba contagiándose. Las carcajadas de Antieno se transforman en un grito de terror que se prolonga hasta que se desmaya. Las risas cesan poco a poco y todos se reparten por el escenario quedando sentados en el suelo en diferentes posturas, salvo Fanchón, que pasea entre ellos e intenta llevarlos consigo a la fuerza. Todos se resisten, salvo Zélamir. Termina la música).

(….)

Zéfhyr: Su mascarilla mortuoria lo revela, del optimista no puede apreciarse mucho estos rasgos. Una investigación honrada no podría disimularlo. El denominado furor juvenil, el odio, la terquedad, la pedantería, la alegría instintiva por el cruel y el deseo de venganza frente a los triunfos espirituales, (Fanchon camina lentamente desde el fondo de la escena hasta Gitón) todo esto es consecuencia de una incapacidad racial, filosófica, o a lo mejor de una catástrofe que ha afectado a la esencia. Pero si uno no llega a ver el carácter auténtico, el carácter específico, pese a todo el tanteo y la búsqueda, ¿cómo va a poder amarlo y cuidarlo?

(Cuando Fanchon llega hasta ella no le mira a la cara, ambos hablan con una extraña y marcada lentitud)

Fanchon: ¿Dónde, le duele?

Gitón: Aquí, y aquí. (Señala la frente y el codo).

Fanchon: ¿Y hace mucho, que eso es así?

Gitón: Sí, hace mucho.

Fanchon: ¿Y tiene alguna idea, de por qué puede ser?

Gitón: No, por eso he venido a verle.

Fanchon: Bien, veamos. ¿Algún golpe, que recuerde?

Gitón: No, ninguno.

Fanchon: ¿Cuánto tiempo pasa, pensando al día?

Gitón: Muchísimo, tiempo.

Fanchon: ¿Y en qué piensas?

Gitón: En mí, sólo pienso en mí.

Fanchon: ¿Y eso a usted, le trae a cuenta?

Gitón: Muchísimo, me ayuda a avanzar en la vida. Me mantiene alerta, y me ayuda a sobrevivir, de no se por eso, a lo mejor estaría muerta. Imagine qué sería, de este mundo, sin mí.

Fanchon: Ya, veo.

(Entra Antineo y corre hacia Gitón)

Antineo: (Rompiendo toda la lentitud anterior, enfurecido) ¡He venido a que me pidas perdón!Mírame por lo menos. ¿Por qué no eres capaz de arrepentirte? ¡Arrepiéntete! La culpa es toda tuya, al menos podrías cambiar un poco ¿no? Hacer algún esfuerzo. Yo soy una persona muy interesante ¿sabes? Y seguro que ni te has dado cuenta.

Gitón: (Indiferente) ¿Ve usted, con lo que tengo que lidiar todos los días? Soy educadora social, ¿sabe?, y mi trabajo es muy duro, no me deja tiempo para conocer gente. Todo el día en ese centro social, trabajando con yonkis, gitanos, gente sin hogar… ¡ni que fuera yo monja!

Fanchon: ¿Está, sola?

Gitón: Ya ve usted que sí.

(Antineo, viéndose ignorado, se marcha)

Fanchon: ¿Y eso, a qué se debe?

Gitón: A que no he venido con nadie.

Fanchon: ¿Le gusta, estar aquí?

Gitón: No he tenido elección.

Fanchon: Pero yo puedo, ayudarle, si me necesita.

Gitón: No creo, que le necesite.

Fanchon: ¿Seguro, que no me necesita?

Gitón: Seguro.

Fanchon: ¿Quiere usted, que me vaya?

Gitón: (Pausadamente gira la cabeza y le mira) Sí.

(Fanchon se va con la misma lentitud con la que entró)

Gitón: (Al público, volviendo a la normalidad) A mí nadie me quiere. Ni las agencias de pago me sirven. Estoy desesperada, doy asco, asco. Voy a morir sola rodeada de gatos y me van a comer el día de mi muerte. Nadie me quiere, esta sociedad tan superficial va a acabar con todos nosotros. Y yo sé que soy una persona muy interesante pero muy de interior. Lo que pasa es que no me entienden. Sé que soy muy lista y tengo mucho con lo que sorprender a las personas, pero no voy a ser yo quien haga alarde de mis facultades, tienen que ser los demás los que se den cuenta de eso, yo no voy a ir por ahí exhibiéndome porque no me hace falta. Yo valgo mucho… ¡mucho!

(Zélamir entra y se lleva a Gitón sobre la mesa por el mismo camino por el que entró. Fin de la música)

(….)

Acto 2:

Personajes.

Soledad, Mathilde, Hugo, Nico y Paula.

Escena 1.

(Soledad, anteriormente conocida como Zélamir, entra vestida de traje de chaqueta y en su mano lleva un cubo de madera, una bandeja con licores y ropa de mujer similar a la suya. Sorprende a Mathilde, anteriormente Zéfhyr, que acaba de terminar su monólogo)

Soledad: Oye, ¿tú quieres ser más?

Mathilde:¿Más?

Soledad: Más. Es una prueba muy sencilla y no te dolerá, más bien al contrario, tendrás que luchar para no dejarte llevar por tus pasiones e instintos. ¿Te atreves?

Mathilde: (Decidida) Me atrevo.

Soledad: En ese caso ponte esto.

(Soledad le da el traje y continúa hablando mientras Mathilde se cambia de ropa)

Soledad: Deberás relajarte y mantener la mente lo más fría posible. Tu rival es muy dura y viene con ganas de destruir. ¿Sabes lo que eso quiere decir, verdad? (Mathilde niega con un gesto) En fin, tú misma. Vístete rápido.

(Al público) Bien, mientras tanto, bienvenidos a todos ustedes a este sketch teatral titulado… “¡El saber es poder!” Antes que nada, y esto a ti también te incumbe, aclararé las condiciones de la siguiente competición: tenemos dos participantes a las que someteremos a una serie de preguntas, sin embargo no ganará aquella que responda correctamente la mayoría de éstas, sino la que consiga mantener la mente lo suficientemente fría como para no llegar al orgasmo. Y ustedes dirán… ¿cómo es esto posible?

(Suena música de concurso)

Pues muy sencillo. Demos la bienvenida a nuestros acomodadores… ¡Nico y Hugo!

(Desde el fondo de la escena, cada uno por un extremo, entran los dos acomodadores, anteriormente Antineo y Fanchon, reptando por el suelo al ritmo de la música como si fueran espermatozoides. Visten pantalón y camisa. Al llegar a la altura de Soledad se incorporan simultáneamente. Sonrientes se dan la mano y saludan al público. Ambos se sientan en cubos de madera y simulan ser la silla sobre la que se sentarán las concursantes extendiendo las extremidades a modo de reposa-brazos)

Soledad: Muy bien. Qué hombres tan guapos, ¿verdad? (A Mathilde) ¿Tu nombre, perdona?

Mathilde: Mathilde.

Soledad: Muy bien Mathilde, ¿estás nerviosa por conocer a tu rival?

Mathilde: (No entendiendo muy bien qué hace ahí) No lo sé.

Soledad: Pues siéntate sobre nuestro acomodador Hugo y que ¡entre Paula!

(Entra en escena Paula, anteriormente Gitón, vestida con un traje de chaqueta, muy ufana y segura de sí)

Paula: ¡Buenas noches Sole!

Soledad: Paula, buenas noches. ¿A qué has venido hoy aquí?

Paula: (Mientras se sienta sobre el acomodador Nico) He venido a ganar.

Soledad: Mathilde, ¿a qué has venido hoy aquí?

Mathilde: No lo sé.

Soledad: No importa, lo que importa es el resultado final. Pues bien, comencemos ya con la tanda de preguntas:

(Fin de la música. Los acomodadores comienzan a acariciar a las concursantes)

Soledad: El tema actual son las matemáticas. “¿Cuánto es 85 entre 8?” Mathilde.

Mathilde: 3,8

Soledad: No, incorrecto. ¿Paula?

Paula: (Con tono de sabelotodo) Sole, son 10,625.

Soledad: ¡Correcto! Chupito para Mathilde.

(Soledad coge de la bandeja un vaso de chupito lleno de licor y lo da a Mathilde, esto se repetirá durante todo el concurso)

Soledad: La siguiente pregunta corresponde al ámbito de la Orientación:

“La mayor parte de las epopeyas humanas han sucedido entre”…Mathilde.

Mathilde: ¿África y América?

Soledad: Huy… ¡casi! Paula.

Paula: Entre el Este y el Oeste.

Soledad: ¡Correcto! Mathilde, chupito.

(Los acomodadores acarician el cuello y muslos de las concursantes, por lo que constantemente se escuchan risitas y comentarios)

Soledad: La siguiente pregunta se encuadra dentro del tema de ascensores hidráulicos y eléctricos. “¿Qué es una cúspide?” Mathilde.

Mathilde: ¡Una herramienta para arreglar ascensores!

Soledad: ¡No! ¿Paula?

Paula: Es una cima, Sole.

Soledad: ¡Correcto! Mathilde, chupito.

Mathilde: (A Paula) ¡Tramposa de mierda!

Paula: ¡Que te corras!

Soledad: La siguiente pregunta consiste en completar un refrán. Veamos: “En Azuaga, lechones; en Berlanga, melones; y en ambos…” Mathilde.

Mathilde: (Mientras lucha por no disfrutar) ¡No lo sé joder!

Soledad: ¡Paula!

Paula: En ambos, muy buenos jamones.

Soledad: ¡Correcto! Mathilde, chupito.

Mathilde: ¡Ah! Jajajaja.

(Los acomodadores comienzan a tocar sobre la ropa interior. Paula a duras penas mantiene el tipo y a Mathilde se le empiezan a notar los efectos del alcohol)

Soledad: Veamos, siguiente pregunta: el tema es la princesa de la noche. ”La podemos ver al principio de la noche y casi al final de la mañana, en invierno es posible verla dos veces y ella aparece cuando miramos la luna”. Y bien Mathilde, ¿quién es la princesa de la noche?

Mathilde: ¡¿Pero qué coño está pasando aquí joder?!

Paula: ¡La letra “n”!

Soledad: ¡Correcto! Mathilde, chupito.

Soledad: Siguiente pregunta, Mathilde, debes esforzarte un poco más o te acabarán ganando. Pues bien, el tema actual es Dios. “Dios, por definición, es omnipresente y omnipotente. Si él existe, entonces está en todas partes y puede hacerlo todo. Pero, si él puede hacerlo todo, ¿es también capaz de generar un mundo donde él está ausente y donde él no puede hacer nada?”…Nadie responde…chupito para ambas!!

(Mathilde se burla de Paula. A la presentadora le cuesta cada vez más hacerse oír entre los gemidos de las concursante)

Soledad: Siguiente pregunta, ahora la cosa va de animales: “Si metemos un gato en un microondas durante 10 minutos y salimos de la cocina para no ver el resultado de nuestra acción, cualquier persona racional te diría que el gato seguramente haya muerto…pero, ¿qué diría un físico cuántico? ¿Mathilde?

Mathilde: ¡No lo sé!

Paula: Que el gato está un 50% vivo y un 50% muerto.

Soledad: ¡Correcto! Mathilde… ¡chupito!

(Los acomodadores hacen botar a las concursantes sobre sus piernas, el ruido de gemidos se escucha por encima de la presentadora)

Soledad: Siguiente pregunta: “¿Qué factor determinante ha hecho que actualmente muchos moros y judíos se conviertan al catolicismo?” Mathilde.

Mathilde: La globalización.

Soledad: No, ¿Paula?.

Paula: El tocino.

Soledad: ¡Correcto! Mathilde, chupito.

(Mathilde ya no puede aguantar más y se deja llevar por los tocamientos de Hugo)

Soledad: ¡Qué ven mis ojos! ¡Ya tenemos perdedora de “El saber es poder”! Mathilde se está dejando arrastrar por el placer, está sucumbiendo a las acciones libidinosas de su acomodador. ¡¡¡Ya tenemos perdedora de la noche!!!

(Paula y Soledad se ríen de Mathilde y la señalan con el dedo mientras su acomodador recoge lo que queda de ella e intenta arrastrarla fuera de escena. Paula y Nico salen cogidos del brazo)

(….)

Escena 2.

Soledad: (Al público) Sublime, ¿verdad? Cuando se tiene, aunque sea sólo un poco, ese conocimiento que hace que una pequeña cosa se transforme en algo más grande, y ese algo se produce en el momento justo, en el lugar adecuado, o al menos existe la pretensión de que así sea… (Dubitativa no concluye la frase). Pero siempre se puede mejorar…. aunque eso es tan fácil de decir… Porque…

¿Quién ha dicho que fuera indispensable la producción de nuevas ideas? ¿Por qué deberíamos convertirnos en máquinas creadoras e innovadoras, como si ese fuese el único criterio que pudiera darnos la licencia para ser artistas? Veréis, el plagio no siempre estuvo mal visto.

(Entran el resto de actores a escena realizando una coreografía sin música parecida a la danza contact)

Soledad: En el siglo XVI los músicos se plagiaban constantemente y nadie se enfadaba, sino todo lo contrario. Un maestro de la música que era plagiado por sus alumnos o colegas no podía sentir otra cosa más que orgullo y alegría, porque su obra obtenía el mérito de ser trabajada y repensada por nuevos autores, y esa música no quedaba encerrada en el círculo eclesiástico de la ciudad en que era representada, sino que gracias a esta costumbre, podía ver la luz en otras ciudades y en épocas posteriores. Porque en el siglo XVI al plagio no se le llamaba plagio… ¡sino homenaje! Además, todo el mundo que comienza su carrera, qué digo su carrera, toda la vida misma no es más que un plagio. ¿A quién pretendemos engañar con eso de la creatividad? Eso no existe. Dejémonos ya de engaños, innovar es muy difícil amigos, y más cuando no se tiene tiempo.

(Los actores se separan entre sí realizando movimientos circulares con las extremidades o el tronco mientras se reparten por la escena). Sí, el plagio está ahí. Y  no podemos oponernos a él ni desde nuestras instituciones educativas, científicas, políticas o sociales, ni desde nuestra posición individual y personal. Pero ¿y qué? El plagio debe ser alabado, y más cuando es la base fundadora de cualquier actividad artística que se emprende hoy día. Porque, aunque no seamos del todo conscientes, las artes nunca han dejado de funcionar a partir de una serie de patrones básicos que han sido utilizados a lo largo de los siglos desde la antigüedad. Todo consiste en unas pautas que bien utilizadas son capaces de guiar la mirada de quien contempla hacia estados emocionales muy concretos. Pero para poder lograr esto, al menos en el caso del teatro, es importante conocer las capacidades con las que cuentan tus actores.

Escena 3.

(Soledad llama a los actores uno a uno y los hace mostrar sus habilidades. Al terminar vuelven a lo que estaban haciendo)

Soledad: Nico, 26 años, 1 metro 73 centímetros de estatura y 60 kilos de peso. Tiene la habilidad de llevar sus articulaciones a límites insospechados. Nico, por favor… (éste extiende el brazo izquierdo, con la mano derecha se da un golpe seco en el codo y sonriente lo saca de la articulación). ¡Gracias!

Soledad: Hugo, 25 años, 1 metro 80, pesa 75 kilos. Hugo posee ese don de la naturaleza que consiste en combinar la inocencia y la candidez de la juventud con la… (Hugo coge un cubo de madera como si le costase un gran esfuerzo) ¡más abrumadora fuerza bruta sin control! Gracias Hugo, ya puedes soltar el cubo.

Soledad: Mathilde, francesa, 25 años. Mathilde posee el don de la elasticidad. (Mathilde se abre bruscamente de piernas realizando un espagat).

Soledad: Paula, gallega y pesimista de toda la vida, (Paula, en posición de yoga, engancha sus pies sobre sus muslos y camina ayudándose de manos y rodillas como si fuese un monstruo de Tod Browning) gracias a sus estudios de educadora social ha descubierto el secreto de la banalidad de la vida (sube al cubo de madera y saluda al público).

Soledad: Ya lo ven ustedes. Aquí no hay lugar para la genialidad… Pero si ya no podemos contar con esa pequeña ilusión que nos empujaba a buscar nuevas formas de expresión… ¿qué es lo que nos queda entonces? La perfección… Sí, y la repetición de lo perfecto. Lo único que quiero en la vida es hacer una obra perfecta para así poder por fin retirarme. Porque claro… si una cosa ya está bien hecha… ¿para qué hacer más?

Acto 3:

Personajes.

Narradoras y pueblo: Mathilde y Paula

Calígulas, emperadores romanos: Nico y Hugo

Drusila, hermana y amante de Calígula: Paula

Pueblo: Soledad

Escena 1.

(Todos los textos de declaman sobre actuando, a veces los personajes gesticulan como si hicieran cine mudo)

Calígula 1: (Haciendo alarde de fuerza y mostrando el puño) ¡Yo existo desde el principio del mundo! y durará mi existencia hasta que caiga la última estrella de la noche. Aunque he tomado forma humana, no soy ningún hombre y soy todos los hombres porque soy…un dios.

Narradora: (Recorre la escena apoyándose aún de rodillas y manos). La supuesta “psicogeografía” criminal de Calígula tenía varias lecturas. Los versos que la mañana del 29 de septiembre de 1945 aparecieron publicados en un diario francés hablaban de Roma como una ciudad amenazante: “Un espectro flotaba vaciado en el aire de los suburbios tomando forma para los afortunados ojos de quienes podían verlo”. Un territorio gobernado por prostitutas y comerciantes al que todos llamaban: “El abismo”.

(Todos los actores lanzan un grito de terror)

(….)

(Suena un lied de Robert Schumann que es cantado por el pueblo. Mientras, Calígula 2 prepara una cama de sábanas blancas, los demás hacen una coreografía y al final de ella Drusila muere. Calígula 1 la coge en brazos y la deja sobre la cama. Lanza un grito de dolor y termina la música. Todos observan afligidos la escena. Calígula 1 se acuesta sobre ella y viola su cadáver mientras dice):

Calígula 1: “Mi querida hermana:

¡Cómo podría expresar lo que siento!

Las palabras se encogen en mi mente

Como si tuvieran miedo de falsear el mundo.

Todo me parece ridículo y pesado.

Mi corazón se ha endurecido y mis ojos

Se han cubierto de sombras.

La  oscuridad se cierne sobre mí.

Mi cantar ya nunca será el mismo,

Los pilares que sustentan la vida

Se han derrumbado para siempre.

Todo lo que tenía algún valor

Se ha convertido en polvo.

Y sólo me queda vivir en la angustia,

La soledad y la tristeza.

Siendo por siempre jamás

El rey de un mundo sin sentido”.

Calígula 2: Sin embargo, la muerte de una mujer no es nada. De repente, contemplando aquello que había sido mi hermana descubrí que la vida no valía nada si no podía dominar la naturaleza y a los hombres a mi antojo. (Calígula 1 se reincorpora, observa el cadáver, y hace todo aquello que narra Calígula 2). Me acerqué al cadáver por última vez… lo toqué con los dedos… medité un momento… y huí… (Calígula 1 echa a correr y sale de escena). Pasé tres noches perdido en un bosque sin luna, y al tercer día…

Narradora: (Hacia el cadáver de Drusila, que de repente abre los ojos) Ella se había despertado como si le faltara la mitad de sí misma. Subía por la primera cuesta que daba paso al Hades, aquella serpentea en torno a las montañas, y mirando la luna llena, deseaba completarse, volver a ser aquella que deslumbraba con su energía.

Drusila: (Incorporándose, al público) La vida es un soplo de aguardiente, la vida es como escuchar las luciérnagas y el grito de la morralla que los pesqueros tiran al mar, que están en silencio, pero la luz que las posee alumbra el camino de todos los insectos que crecen alrededor.

Calígula 2: Y al tercer día… ¡Nació Calígula!

(….)

(Todos salvo Calígula 1 salen de escena. Suena Peer Gynt de Grieg, y el pueblo aparece arrastrándose por el suelo haciendo una coreografía. Mientras, Calígula 1 se pavonea mostrando sus músculos y su fuerza la público. Se recuesta en la cama de lado, Calígula 2 le sirve una copa de vino y le masajea la espalda. El pueblo le acecha y él no sospecha nada. En el punto álgido de la música, el pueblo corre a buscar botellas de vino. Calígula 2 agarra a Calígula 1 fuertemente por el cuello y el pueblo corre a vaciar el vino en su boca para ahogarle entre estertores. Todo queda manchado de rojo. Acaba la música. Tiran su cadáver al centro de la escena, el pueblo huye.

Una luz ilumina su cuerpo. Se hace el silencio. Segundos más tarde se escuchan risas fuera de escena y acto seguido, casi en total oscuridad, aparecen Zéfhyr y Gitón, sonrientes, con cinco camisones en sus manos. Los tiran sobre el cadáver. Mientras ríen encienden cerillas que lanzan una tras otra sobre Calígula 1. Cada cerilla que lanzan es un nuevo brote de carcajadas. La luz se apaga poco a poco, y ya sólo se escuchan las risas de ambas que se alejan hasta salir de escena).

Fin.